Escribir se siente como…

Mi vida es escribir y publicar. Es mi pasión, mi sueño, mi maldición, mi bendición, mi amor, mi temor. Escribir es muchas cosas. Es difícil explicar el proceso. Hoy voy a intentar hacerlo, esperando que si has pasado por el proceso de crear algo, tal vez puedas identificarte.

Credit: FreeImages.com / Fastfood

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Escribir se siente como… vomitar.

Es horrible y doloroso el proceso, pero cuando terminas, te siente mejor y aliviado. La única forma de sentirte mejor es haciéndolo.

Escribir se siente como… estar desnudo frente a un grupo de gente completamente vestida.

Te sientes expuesto. Todo mundo conoce tu interior, tus recuerdos, miedos y deseos, aun cuando tú no sepas nada de ellos.

Escribir se siente como… lanzarse en paracaídas.

Cuando das al botón de publicar, estás saltando. Sientes el nudo en el estómago, el corazón latir con más fuerza. Es una sensación de miedo y horror mezclada con alegría y excitación.

Escribir se  siente como… pintar una casa.

Al principio, el trabajo parece imposible de hacerse; es demasiado. Pero lo logras,  y cuando terminas, el orgullo y el placer es inmenso.

Escribir se siente como… orar.

A veces, lo sientes, y sabes que eres escuchado. En otras ocasiones, es como si lo hicieras para una pared y no sientes nada.

Escribir se siente como… un juego de azar.

Nunca estás seguro de cuál será el resultado, pero sigues atreviéndote a hacerlo por la oportunidad de ganar.

Escribir se siente como… llorar.

El proceso trae sanidad, no importa qué tan difícil se sienta.

Escribir se siente como… una pintura de arte abstracto.

No todo mundo lo pude entender, y para cada persona representa algo distinto.

Escribir se siente como… ver una buena película.

Luego de hacerlo, quieres compartirlo con todo el mundo y sientes decepción cuando alguien no aprecia lo que para ti fue una obra de arte.

Escribir se siente como… el cristianismo.

No importa quién sea la otra persona, si ella cree o participa de esto, será tu hermana.

Escribir se siente como… escuchar tu voz en una grabación.

No sabías que sonaría o que se leería así, por lo que muchas veces terminas horrorizado o avergonzado.

Escribir se siente como… abrir una bolsa de papitas saladas.

No quieres empezar, pero cuando comienzas a hacerlo, te parece imposible parar.

Escribir se siente como… viajar a un país extraño.

No entiendes bien lo que sucede a tu alrededor.

Pero sobre todo, escribir se siente como una necesidad.

Simplemente porque, para mí, lo es.

Por eso nunca me detendré.

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