Espada y escudo (Cuento)

Photo credit: archer10 (Dennis) 89M Views via Foter.com / CC BY-SA

Camila sentía que sus pies estaban clavados al suelo. No lograba encontrar la fuerza necesaria para moverse ni siquiera un paso adelante. Miraba la escalera frente a ella, y la puerta que le esperaba al final, y sentía su corazón desbocado latir más a prisa.

Tenía mucho, mucho miedo.

“Vamos, Camila. Todo estará bien. Estoy contigo” le tranquilizó su madre.

Camila cerró los ojos.

Y empezó a pensar, a imaginar.

Cuando los abrió, las cosas lucían bastante diferentes.

Las escaleras estaban hechas de piedra, y eran mucho más largas. Al final de ellas, algo bloqueaba la puerta: el monstruo.

Desde allí abajo, podía verlo bien. Era grande, verde y viscoso. Tenía muchos ojos y muchos brazos. Exhalaba humo por la boca y, sin duda alguna, quería comérsela.

Camila respiró profundo. Sujetó con más firmeza la espada que llevaba en la mano derecha y el escudo que tenía en la izquierda.

Era una guerrera valiente.

Era la única capaz de enfrentar al monstruo. Tenía su espada y también su escudo. Podía hacerlo. Sabía que sí.

Llenándose de valor, comenzó a subir los escalones, uno a uno, poco a poco.

Cuando llegó al tope, ya no tenía miedo. Viéndolo de cerca, el monstruo no le parecía tan grande ni tan aterrador. Y, de cualquier modo, era algo que tenía que enfrentar. Nada ganaría con huir. El monstruo seguiría allí.

Así que levantó en alto su espada, y lo derrotó.

“Camila… ¿Quieres que entre contigo?”

Camila sacudió la cabeza.

“No, mamá. Está bien.”

Apretó fuertemente una vez más a su madre, que había estado sujetando su mano izquierda todo el camino. Empujó a la puerta y entró a la habitación, sin soltar el libro que cargaba en la mano derecha.

Observó a la mujer que acostada en la cama del hospital.

“Abuela…” susurró.

La anciana abrió los ojos y sonrió.

“Pasa, pasa, ven”, le dijo con voz quebrada, antes de comenzar a toser.

“Mamá… Mamá me dijo que le pediste que yo viniera a leerte un poco.”

Y a despedirme, pensó Camila con un nudo en la garganta. Ella estaba segura de que esa sería su despedida: una última lectura antes del suspiro final.

“Sí… Me encanta escucharte leerla… Me… Me recuerda que valió la pena… todo. Y me da paz”, le dijo sonando agotada.

Camila se sentó en la silla junto a su cama.

“¿Desde el principio?”

La abuela asintió.

“Desde el principio, amor.”

“¿Y hasta dónde?”

Su abuela sonrió, con los ojos llenos de lágrimas.

“Hasta el final, Camila. Hasta el final…”

Camila movió la cabeza en señal afirmativa. Se aclaró la garganta, tratando de contener la emoción del momento. Abrió el libro. Y comenzó a leer:

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas…”

Camila levantó la mirada del libro. El rostro de la abuela se reflejaba paz, satisfacción… y amor.

Camila tomó la mano de su abuela y siguió leyendo, pero sin soltarla en ningún momento.

Siguió leyendo hasta el último suspiro.

Hasta que llegó el final.

FIN.

El libro Sanando con creatividad contiene más de 10 cuentos originales y muchas otras lecturas inspiracionales. Para más información, haz clic en el siguiente enlace: Sanando con creatividad: Autoayuda, inspiración, fe y sanidad por medio de historias, películas y cuentos (Spanish Edition)

Speak Your Mind

*