Mi experiencia en el Festival de la Cerveza

Mi esposa y yo asistimos a un festival de cerveza hace unas semanas. Allí, vendían toda clase de cervezas artesanales. Los amantes de la cerveza tenían razones para celebrar.

Claro, olvidaba mencionar un detalle: ni a mi esposa ni a mí nos gusta la cerveza.

FreeImages.com / Adam Carver

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¿Qué hacíamos allí?

Una banda que me gusta mucho se presentaría en ese lugar, así que pensé, ¿por qué no? Sería algo diferente. Nunca había asistido a un festival así. Convencí a mi esposa y partimos hacia el festival cervecero.

Cuando llegamos, pensamos que tal vez no había sido una buena idea. Mirábamos a todos lados, confundidos, sin tener idea de dónde nos habíamos metido, ni qué se supone que hiciéramos allí mientras esperábamos la presentación de la banda. Siendo nuestras salidas tradicionales a restaurantes, al cine, o a una plaza, este era un mundo extraño para nosotros.

Así que, para aliviar la tensión, se me ocurrió una idea.

“¿Y si compramos una cerveza?”

Decidido a integrarme y formar parte del ambiente, fui con mi esposa a comprar una cerveza para cada uno. Las compramos (¡4 dólares cada una!), nos miramos con cara de “¿qué rayos estamos haciendo?” y…

¡Salud! Nos tomamos cada uno un sorbo.

Entonces…

Nos miramos fijamente.

Y dijimos cosas así:

Bueno… esto es un asco.

No sé por qué tan si quiera lo intentamos.

Acabamos de perder ocho dólares.

Voy a vomitar.

Es asqueroso, punto.

Digamos que no nos gustó. Así que, un minuto después, sin atrevernos a probar un solo trago más, vertimos ocho dólares de cerveza en el suelo.

¿Lo que aprendí?

Tengo que ser yo. Tú tienes que ser tú.

A veces queremos formar parte del grupo, entrar en la moda, sentirnos que somos como los demás. No debe ser así.

Valoremos quienes somos y lo que nos hace únicos. No tenemos nada que fingir. No tenemos que impresionar a nadie. No intentemos amoldarnos a costumbres que no van con nosotros.

A mí me costó 8 dólares aprender la lección.

¿Qué pasó luego de botar las cervezas?

Decidimos ser quienes somos. Nos apartamos de la multitud, nos sentamos en unos bancos, nosotros dos, sin nadie alrededor, y desde allí, mientras el resto de la gente brincaba y bailaba y tomaba alcohol frente a la tarima, nosotros vimos y escuchamos a mi banda favorita.

Después de todo, sí pasamos una buena noche en el festival cervecero.

Pero solo cuando pudimos estar allí siendo quienes somos, sin aparentar.

Te invito hoy a que seas TÚ, aunque el mundo entero quiera moverse en otra dirección.

Comments

  1. Heysha hernandez says:

    Siempre soy yo, por eso tal vez no encajo en el ambiente a mi alrededor…

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