Cuando las promesas de la Biblia NO se cumplen

Son como árboles plantados a la orilla de un río, que siempre dan fruto en su tiempo. Sus hojas nunca se marchitan, y prosperan en todo lo que hacen. -Salmo 1:3 (PDT)

 

FreeImages.com / André M

Recuerdo con claridad el momento, como si fuera hoy.

El día en que me lanzaba en un nuevo proyecto de negocios, colgué de la pared de mi oficina un cuadro que contenía las palabras del Salmo 1:3.

Me sentía confiado, seguro. Todo lo que yo hiciera tenía que prosperar; lo decía la Biblia.

Sin embargo… debo reconocer que, después de todo, el proyecto fue más bien un fracaso estrepitoso. Y yo no entendí qué había pasado.

¿La Biblia me engañó?

Ah, pero si hubiera prestado atención al salmo completo, y no exclusivamente a ese verso…

Creo que a muchos de nosotros nos ha pasado alguna vez. Nos aferramos a un solo versículo bíblico, fuera de contexto, y entonces, cuando no se hace una realidad en nuestras vidas, nos quejamos, y sentimos que fue Dios quien falló.

Aunque, en realidad… fallamos nosotros.

Esto es lo que dicen los versículos que aparecen inmediatamente antes a la promesa de prosperidad:

Qué alegría para los que no siguen el consejo de malos, ni andan con pecadores, ni se juntan con burlones; sino que se deleitan en la ley del Señor, meditando en ella día y noche.

-Salmo 1:1-2

Wow. Había al menos dos condiciones para ser como un árbol plantado a la orilla de un río, para dar fruto siempre, para prosperar en todo lo que hago:

  1. Mirar bien con quien ando – Algo sumamente lógico, no solo desde el punto de vista espiritual, sino natural, ya una persona malvada y burlona puede impedirte crecer y desarrollarte, además de contaminarte con su forma pesimista de ver la vida. Y si sigues sus consejos, cualquier negocio que emprendas estará destinado al fracaso.
  2. Meditar en la Biblia – No solo debía ponerla en la pared para que se viera bonita y me protegiera como un amuleto de la suerte: debía leerla continuamente y meditar en ella todo el día.

 

Al leer bien las condiciones, entendí que no había cumplido completamente con ninguna de las dos. ¿Cómo podía esperar entonces que se hiciera realidad el verso tres si ignoré por completo el uno y el dos?

La Biblia no es un libro de frases bonitas del que puedes tomar la que te guste y hacerla tuya, sin tomar en cuenta las demás que, tal vez, no te gustaron tanto. La Biblia es una sola historia, compuesta de muchas historias, un solo libro, compuesto de muchos libros. Para entenderla de verdad, un solo pasaje sin contexto, no te ayudará mucho. Debes meditar en ella, conocerla, crecer en conocimiento. Y debes recordar que, aunque la Biblia contiene muchas promesas incondicionales, las cuales Dios hace realidad en tu vida sin importar tus acciones, también hay otras que tienen condiciones que debes cumplir para que se hagan realidad en tu vida. Un buen ejemplo, es el Salmo 1.

No cometas mi error. Haz tuya hoy tanto la bendición, como la condición.

Yo aprendí mi lección. Y te aseguro que, cuando el cuadro vuelva a estar en mi pared, tendrá el Salmo 1 completo, no un solo verso fuera de contexto.

 

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