La mancha (Un cuento)

Photo Credit: FreeImages.com / Krakman

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Estaba parado como un tonto, esperando. Sabía que lo que quería era algo prohibido, pero no importaba. No me preocupaban las consecuencias, ni el futuro, ni la explicación que daría. Solo sabía que quería ESO.

Caminé con cautela hacia ESO. Por alguna razón, andaba en puntillas, para que nadie se despertara. No hacía sentido, porque estaba solo. Nadie me estaba mirando. Sin embargo, ESO hacía que me sintiera perseguido todo el tiempo. El más leve sonido me hacía saltar, pensando que alguien me iba a capturar. Pero no importaba. Yo quería ESO y lo iba a tener.

Solo unos pocos pasos más…

Me detuve por un momento. Tal vez alguien sí alguien me estaba mirando…

¿Dios?” sentí que mi conciencia decía.

No.

Sacudí mi cabeza, intentado apartar el pensamiento intruso.

Ahora no.

Luego de que tuviera ESO, pensaría en mis creencias espirituales. Ahora no podía. DIOS y ESO no cabían en mi ser al mismo tiempo. Sí, amo a DIOS, pero también amo ESO. No amo ESO tanto como a DIOS, pero  debo reconocer… DIOS no logra la reacción en mí que causa ESO.

Es diferente.

Estaba ya frente a ESO. Era cuestión de extender mi mano. Medité. ¿Realmente quería ESO o AQUELLO? Ambas opciones se veían igualmente llamativas.

Sabes que aquello es aún más peligroso, ¿no?

Era la estúpida conciencia otra vez. Ella, que no entiende ni de ESO, ni de AQUELLO, ni de mis urgencias. Decidí que todo era lo mismo, tanto ESO como AQUELLO. Me decidí por ESO… y también por AQUELLO. Y fui feliz. Por un corto tiempo, pero fui feliz.

**********

Cuando todo se había acabado y ya no había más ESO ni más AQUELLO, llegaron las SENSACIONES.

Primero entraba INCREDULIDAD.

Luego VERGÜENZA.

Llegaba CULPA.

Asomaba su rostro INDIGNACIÓN, con CORAJE.

Para finalizar, aterrizaba PROMESA.

PROMESA  me agradaba. Era la única de las SENSACIONES que me hacía sentir bien.

PROMETO que nunca más lo haré – me decía a mí mismo, a mi conciencia, a las SENSACIONES y a DIOS (Porque ahora volvía a sentir a DIOS y era capaz de comunicarme con él.)

PROMETÍA nunca más caer, pedía perdón, y la paz regresaba.

PROMESA es una buena SENSACIÓN. Es falsa y mentirosa, pero es buena.

**********

Al día siguiente, estaba en la búsqueda de ESO otra vez. Qué raro. Antes, pasaban unos días antes de que sintiera la necesidad. La SENSACión duraba un poco más, y la voz de DIOs también. Por alguna razón la voz de DIos ahora era más SUAVE y LENTA. Tenía que estar muy callado y atento para percibirla. Antes, era un estruendo.  Ahora Dios era solo una SENsación más.

Por un momento, sentí melancolía. Sacudí mi cabeza. Me concentré en una mancha en la pared.

No podía pensar ahora en dios, ni en sensaciones. Quería ESO, y AQUELLO y ALGO MÁS. Todo lo que me lo impidiera tenía que salir de mi mente, por ahora.

**********

Cuando terminé, medité. Yo no era una mala persona. ¿Por qué hacía esto? Era como si me transformara en alguien más, o como si hubiera un animal hambriento dentro de mí que salía por ratos (cada vez más frecuentes o más largos).

¡YO NO SOY ASÍ!

Grité fuerte, convencido de que las sensaciones y dios me iban a respaldar.

Pero solo me respondió el SILENCIO.

No sentía nada. No escuchaba nada.

Asustado, decidí concentrarme en la pared.

Sí.

Miedo.

Sentía algo.

Mucho miedo.

La MANCHA en la pared se hacía cada vez más y más grande, hasta cubrir la pared por completo.

 

 

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