Las 5 características de una persona con madurez emocional

Descubre si realmente eres una persona madura emocionalmente respondiendo a estas cinco preguntas.

¿Eres una persona madura emocionalmente?

La edad por sí sola no nos hace personas maduras, sino las decisiones y acciones que tomamos y vivimos día a día.

A continuación, te presento cinco preguntas que, si puedes respondes con un sí, indicarán que eres una persona madura emocionalmente:

1. ¿Eres capaz de aceptar críticas?

¿Cuál es tu reacción cuando alguien te señala algún error o aspecto que deberías mejorar, ya sea laboral, personal o en tus relaciones? ¿Sabes tomar la crítica y utilizarla para mejorar? ¿O acaso te enojas, te encierras en ti mismo, y te niegas a evaluar si las palabras de la otra persona tienen validez? Una persona madura emocionalmente es capaz de enfrentar la crítica con entereza y lógica, tomando la que es constructiva para hacer un mejor trabajo una próxima vez, y desechando la que es destructiva, pero sin por ello sentirse menos o atacar a la otra persona. Madurez es escuchar la crítica, analizarla, evaluarla, recibir lo bueno y desechar lo malo, pero sin tomarla personal ni ser herido por ella.

2. ¿Tienes la habilidad de decir NO?

Es muy fácil decir “sí, lo haré”. Eso lo podemos hacer todos. Lo que verdaderamente demuestra tu responsabilidad y madurez es la capacidad de decir NO. Cuando decimos que sí a todo mundo para no hacer sentir mal a nadie, terminamos sintiéndonos mal con nosotros mismos, incapaces de cumplir con tantas demandas, y fallándoles a todos los que prometimos ayudar. Es mucho más sabio (y una muestra de madurez emocional) decir NO a una invitación, petición o tarea, cuando ya tienes muchas cosas en tu agenda. Recuerda que al decir SÍ a todo le estás diciendo NO al tiempo que necesitas para ti, tu vida espiritual, y tu familia.

3. ¿Te responsabilizas por tus decisiones?

Una clara señal de madurez emocional es la capacidad de asumir la responsabilidad por tus decisiones, en lugar de andar buscando culpables o de querer evitar vivir las consecuencias de tus acciones. Una persona madura no vivirá toda su vida culpando de su infelicidad a sus padres, a la sociedad, a su pareja, o al gobierno, sino que cada día, al despertar, hará algo para mejorar sus situaciones actuales. Y si comete errores, la persona madura lo reconoce, asume las consecuencias negativas, y se compromete a no cometer el mismo error otra vez. Si alguien más es responsable por el error, le compete a la otra persona reconocerlo, no a ti señalarlo.

4. ¿Conversas cara a cara?

Una persona inmadura evitará las conversaciones frente a frente. Esta persona es la que termina con su novia con un mensaje de texto, o renuncia a su empleo a través de un correo electrónico, o tiene una discusión con su familia a través de una red social. Por otro lado, la persona madura emocionalmente, aunque sabe lo incómodo que es tener estas conversaciones difíciles, aun con miedo las tendrá, y de frente, sin escudarse tras un teléfono o una computadora. Ser maduro es aceptar que debemos ser vulnerables.

5. ¿Terminas lo que comienzas?

Es fácil desanimarse y tirar a un lado un proyecto, un trabajo o una relación que requiere mucho esfuerzo de tu parte. Sin embargo, demuestras madurez emocional cuando no te dejas amedrentar por los retos y, si comenzaste algo, sea un libro, un matrimonio, o un proyecto de acción social, te comprometes a trabajarlo hasta el final. Esto no significa permanecer en lugares o con personas que no son saludables; significa atreverse a luchar y no rendirse cuando se presenta el primer obstáculo. Y si, después de todo, no se logra triunfar, puedes salir con la frente en alto, sabiendo que lo dejaste todo el campo de batalla.

 

¿Respondiste sí a todas estas preguntas?

Te felicito: estás demostrando madurez emocional.

¿Respondiste no a algunas de ellas?

¿Has identificado una o más de estas señales que tú no posees o en la que podrías mejorar? No te desanimes. El hecho de aceptar que nos quedan cuestiones por trabajar también es señal de madurez y es lo que nos permitirá seguir creciendo y madurando. Así que comprométete, con madurez, a mejorar y trabajar en esa área que necesitas fortalecer.

 

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