Para mejorar tu vida de oración: Transforma todo lo que lees

Me he catalogado como un lector compulsivo. Me gusta leer; me gusta el arte. Entonces me gusta transformar ese arte… en más arte. Una idea que se me ocurrió hace algún tiempo fue transformar las cosas que leo en oraciones.

Credit: FreeImages.com / Ariel Camilo

Credit: FreeImages.com / Ariel Camilo

Una de las armas más poderosas que he utilizado para enfrentar la ansiedad, el temor, la duda, la ira, la inseguridad, el cansancio y cualquier otra emoción que me amenace, es orar la Palabra de Dios. Suelo tomar la Biblia y leer un pasaje. (Los salmos son especialmente buenos para esto.) Luego, lo transformo en una oración. Leo el pasaje en alta voz, pero como una oración.

 

Un ejemplo:

Vivan sin ambicionar el dinero. Más bien, confórmense con lo que ahora tienen, porque Dios ha dicho: «No te desampararé, ni te abandonaré». Así que podemos decir con toda confianza: «El Señor es quien me ayuda; no temeré lo que pueda hacerme el hombre.» -Hebreos 13:5-6 (RVC)

 

Entonces, yo oro a Dios así:

Señor, ayúdame a no ser ambicioso. Quita toda ambición desmedida de mi corazón. Quiero conformarme con lo que tengo, porque tú eres más que suficiente. Tú has prometido que no me desampararás ni me abandonarás, así que puedo estar confiado. Dios, tú suples toda necesidad. Yo estoy seguro de que tú eres quien me ayuda, así que no tendré temor. No hay nada que me pueda hacer el hombre. Amén.

 

Muchos versos ni siquiera necesitan parafraseo para orarlos:

Pero yo, cuando tengo miedo, confío en ti. Confío en ti, mi Dios, y alabo tu palabra; confío en ti, mi Dios, y no tengo miedo; ¿Qué puede hacerme un simple mortal? -Salmo 56:3-4 (RVC)

 

Lo que hace que esta técnica sea tan efectiva, proporcionando una dosis de energía instantáneamente, es la garantía de que nuestras oraciones son realizadas de acuerdo a la voluntad de Dios. Tendrían que serlo, después de todo… ¡están en su Palabra!

 

Sin embargo, descubrí algo más. Podemos transformar muchas otras cosas en oraciones. Así que si no tienes una Biblia a la mano, ¿qué tal transformar las cosas que lees normalmente en oraciones?

 

Utilicemos como ejemplo una porción de una publicación anterior de este blog (que puedes leer completa aquí):

Soy de los que creo que en cualquier lugar del mundo se puede encontrar una respuesta… o una nueva pregunta. Sé que Dios nos puede hablar a través de un libro, un programa de televisión o un atardecer. (…) Por eso me gusta estar pendiente a mi entorno. Nunca se sabe qué lección se va a aprender.

 

Luego de leer esa publicación, mi oración podría ser:

Dios, ayúdame a encontrar las respuestas a mis preguntas en cualquier lugar; si es posible, donde estoy ahora mismo. Muéstrame cosas nuevas, sean preguntas o respuestas. Habla a mi vida a través de los libros que leo, los programas que veo, a través de la naturaleza que tu creaste. Ayúdame a estar atento a lo que dices; permite que pueda estar pendiente a mi entorno. No dejes que me pierda ninguna de tus lecciones. Amén.

 

Esa es la idea. Si leemos algo que nos resulta valioso, convirtámoslo en una oración, escrita o en alta voz.

 

Vayamos un poco más allá, y transformemos en oraciones no solo lo que leemos, sino nuestras preocupaciones (Dios toma control del examen en lugar de: Voy a fracasar el examen), nuestros pensamientos obsesivos (Dios guarda mi casa, en lugar de: ¿Realmente cerré la puerta?) e incluso de nuestros pensamientos negativos (Dios dame cada día más sabiduría cuando pienso: Soy un tonto).

 

Es una transformación casi mágica, pero completamente real.

 

*No olvides darnos LIKE en Facebook para más arte, creatividad y fe.

Trackbacks

  1. […] El problema tampoco fue que mi fe en Dios se viera afectada, ya que en los días siguientes pasé más tiempo orando que en el mes anterior […]

  2. […] Para mejorar tu vida de oración: Transforma todo lo que lees […]

  3. […] La estrategia perfecta para vencer el estrés es transformar las preocupaciones en oraciones. En vez de preocuparte, ora. ¡O al menos preocúpate mientras oras! Si de todas maneras ya estás pensando en todo aquello que te causa estrés, ¿qué tal si le das un giro y en lugar de hablar contigo mismo hablas con Dios? (Esta otra publicación ofrece ejemplos prácticos para lograr esta estrategia.) […]

Speak Your Mind

*