Paso a paso lo logramos

Photo credit: Funky64 (www.lucarossato.com) via Foter.com / CC BY-NC-ND

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Me matriculé en un gimnasio hace un par de semanas.

Esto fue lo que pasó mis primeros días:

Día #1:

Sonó la alarma para indicarme que debía levantarme para salir a ejercitarme. Refunfuñé, pensé que estaba muy cansado para eso… y seguí durmiendo.

Día #2:

Sonó la alarma y logré levantarme a tiempo. Me puse mi ropa deportiva, preparé mi bulto del gimnasio, y entonces… no me animé. Me quité la ropa y tampoco fui ese día.

Día #3:

¡Este sería el gran día! Sonó la alarma y me levanté temprano. Me vestí y preparé, me subí hasta mi auto, llegué al gimnasio, caminé hasta la puerta, y entonces… no entré. Regresé a mi auto, manejé de regreso a casa y me quité mi ropa.

Día #4:

Ya esto se estaba volviendo frustrante. Este día, me levanté temprano con mi alarma, me vestí rápidamente, salí de casa, llegué al gimnasio y… ¡entré! Fui a la máquina caminadora para el calentamiento, unos 15 minutos. Y luego del calentamiento… me di una ducha y me fui del gimnasio, sin tampoco lograr hacer mi rutina de pesas del día.

Día #5:

Me levanté temprano, me vestí, llegué al gimnasio, entré, hice mi calentamiento y… ¿sabes qué? ¡Hice mi rutina de pesas del día! ¡Completa! Me duché lleno de orgullo. ¡Por fin lo había logrado!

¿Qué te quiero decir con la aparentemente humillante historia de cómo me tomó cinco días poder empezar a hacer ejercicios?

Pues que, aunque no me di cuenta, no empecé el día cinco: empecé desde el primer día, desde el momento en que decidí poner la alarma más temprano para ir al gimnasio. Fue un proceso lento, pero cada paso que pareció incompleto me llevó más cerca de mi meta. Y ahora, puedo ir al gimnasio diariamente, con normalidad.

Vamos a darnos crédito por los pequeños logros.

Cada paso que te dirige a tu meta, por insignificante que parezca, es un logro. Incluso cuando andamos dos pasos hacia el frente y un paso hacia atrás, estamos avanzando. No seas tan duro contigo mismo. El tiempo que pasas intentando comenzar no es tiempo perdido. No te rindas. No dejes de tratarlo mañana, y pasado mañana, y cada día de tu vida. Así se aprende un nuevo lenguaje, a tocar un instrumento, a vencer un miedo, o a establecer una nueva rutina (como ir al gimnasio). Cada intento es valioso, que no te digan lo contrario. Solo trata que haya algo de progreso cada día, por mínimo que sea y estarás bien.

El reto ante ti parece difícil, lo sé.

Tal vez no lo logres de la primera vez.

Solo asegúrate de que haya un segundo intento, y todos los que sean necesarios. Y celebra cada uno de ellos como si fuera el más grande de los logros, porque sí lo es.

¡Vamos! ¡Vas bien! ¡No te rindas ahora!

Te espero en el gimnasio, aunque te tome 20 días llegar.

Comments

  1. ¡Muy practico! Contundentes criterios. Manten este criterio es un articulo genial. Tengo que leer màs articulos como este.

    Saludos

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