Las 7 mejores resoluciones para el nuevo año

Photo credit: Foter.com / CC0

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Un nuevo año ha comenzado. Algunos, llenan sus agendas o sus computadoras de resoluciones que, muchas veces, resultan imposibles de cumplir. Otros, no hacen planes para el año, y dejan que la vida los “sorprenda”. (Significado: no tengo ni la más remota idea de qué hacer con mi vida.)

Hoy te propongo un punto medio. Aquí te presento una serie de posibles resoluciones de año nuevo (siete, para ser exacto), que cualquier persona puede cumplir. No son difíciles, pero traen innumerables beneficios físicos, emocionales, intelectuales y espirituales.

Estas son las siete mejores resoluciones que podrías cumplir en este nuevo año:

Aprende a decir NO –

Decir sí es fácil, decir no es más difícil. No, no puedo. No, no quiero. No, no ahora. Este año, comprométete a decir no más a menudo… para que puedas decir sí a las cosas más importantes. Recuerda, cada sí que dices a algo aparentemente bueno es un no a algo mejor. Di NO a trabajar tiempo extra, para que le digas SÍ a pasar más tiempo con tu familia. Di NO a ese conocido que te pide un favor, para que puedas decir SÍ al favor que te pidió tu esposa, o tu madre. Di NO a salir con los amigos, para decir SÍ a una salida con tus hijos. Recuerda: no estás simplemente diciendo no, estás diciendo sí a algo MEJOR.

Duerme menos –

¿No es el consejo que esperabas, cierto? Sin embargo, mi lema de vida, por años, ha sido este: Dormir está sobrevalorado. Este consejo tal vez no lo escuches muchas veces, pero yo te recomiendo esto: duerme menos. Duerme menos y vive más. Tantas cosas por hacer, tantas aventuras por vivir, tanta gente para amar y servir, y perdemos tantas horas al día en… ¿dormir? Sí, duerme lo suficiente para que puedas ser funcional al día siguiente, pero no más. Te aseguro que cuando llegue el día en que estés en tu lecho de muerte, no te lamentarás por las horas que no dormiste, sino por las horas que no VIVISTE y estuviste consciente de los milagros a tu alrededor.

Quéjate menos –

Quéjate menos y disfruta más: es una frase que quiero aplicar a mi vida este año. Desperdiciamos mucho tiempo lamentándonos por lo que salió mal, pero no agradeciendo lo que salió bien. Cambia tu perspectiva y tu lenguaje, transforma tus quejas en oraciones a Dios, y usa unos minutos cada día para dar gracias por las bendiciones que sí tienes.

Sé una mejor madre (o un mejor padre) –

No te pongas a la defensiva, pero, en realidad, podrías hacer un mejor trabajo como padre o madre. No te conozco, pero puedo decirlo con seguridad porque nadie es perfecto y todos siempre tenemos espacio para mejorar. Podrías ser muy bueno, pero este año podrías comprometerte a ser mejor. Saca tiempo cada día para compartir con tus hijos (sin celular, sin distracciones, sin prisa), y si ya lo haces, saca un poco más. Comprométete a no usar palabras negativas contra ellos, y cuando haya que llamarles la atención, usa un vocabulario que busque restaurar, no derribar. Reconoce cada día sus logros, dile lo orgulloso que estás de ellos. Dile que los amas muchas veces (y si ya lo haces muchas veces, hazlo muchas veces MÁS). Si no tienes hijos, comprométete a ser un mejor esposo o esposa, mejor hijo o hija, mejor hermano o hermana, mejor amigo o amiga. Ya te lo dije: SIEMPRE hay espacio para mejorar.

Conéctate con la naturaleza –

Sal más a menudo de las paredes de tu casa y trabajo. Da un paseo por el parque, visita un bosque, ve a la playa, explora tus alrededores. Respira aire puro. Aprecia el color de las flores, el brillo del sol, la hermosura y majestuosidad de la naturaleza que nos rodea. La naturaleza nos energiza. Esta es una bendición que muchas veces no apreciamos.

Perdona –

Este podría ser el año para que dejes ir un viejo rencor, o para que comiences de cero en una relación que ha sido lastimada por errores del pasado. Elige perdonar. Por tu salud, por tu vida espiritual, por tu paz mental: perdona ya. Y entonces, elige vivir un año lleno de perdón, disculpando a quien se cruza en tu camino descuidadamente mientras conduces, a tu pareja cuando hace “eso” que te molesta (y ya lo han hablado), al cajero en la tienda que se demora mucho, a tu amigo que no te devolvió la llamada (o vio tu mensaje en Facebook, pero no respondió). Practica cada día perdonar las ofensas pequeñas, y así estarás más preparado para perdonar cuando llegue una herida más grande.

Siempre ten un libro contigo –

¡Lee más! Y está preparado en todo momento: siempre ten un libro en la cartera, o en la tablet, o en tu mochila, o en la mano.  Usa tu tiempo de espera para leer: en la fila de la tienda, en la oficina del doctor, en la oficina de gobierno, o mientras esperas a tus hijos frente a la escuela. Lee mucho más; descubre la magia de la lectura y nunca te aburrirás.

Hay muchas más resoluciones que podrías hacer, pero, ¿qué tal si te comprometes, para comenzar, con un par de estas? Elige las que consideres más necesarias, o las que sean un reto para ti.

El primer día del resto de tu vida es HOY.

Feliz año nuevo.

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