Lecciones de viaje con los 3 Reyes Magos

La Navidad en Puerto Rico no termina hasta la llegada de los Reyes Magos. Esta hermosa tradición, basada en una historia bíblica encontrada en el libro de Mateo, capítulo 2, nos revela cuatro poderosas lecciones para aquellos de nosotros que estamos en un proceso de cambio, búsqueda, viaje o crecimiento. Yo las he llamado lecciones de viaje de los Reyes Magos.

FreeImages.com / Jorge Avina

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La vida es un constante viaje. Continuamente estamos siendo llamados a salir de la comodidad de nuestras casas, trabajos, escuelas e iglesias para hacer algo.  Estamos en la búsqueda de algo más. La historia bíblica de los sabios de oriente, tradicionalmente conocidos como los 3 Reyes Magos, nos muestra un modelo de viaje para todos aquellos que entienden que es tiempo de caminar hacia una nueva aventura.

 

Cuatro lecciones de viaje de los Reyes Magos:

 

Los Reyes Magos…

Tenían una dirección, no un montón de instrucciones.

Los magos de oriente no tenían un panfleto repleto de instrucciones acerca de cómo llegar al Mesías. No tenían un GPS que les dijera vira a la izquierda, o por nada del mundo tomes el callejón de la derecha. Incluso tuvieron que detenerse a preguntar, quién sabe si más de una vez. Lo que tenían era simplemente una estrella que debían seguir. Los caminos que cruzarían antes de llegar, esos los decidirían ellos. Nosotros no tenemos que tener instrucciones exactas y detalladas para comenzar un viaje. El llamado de Dios que te dice “Ve” y la luz de Jesús que resplandece más que cualquier estrella, son más que suficientes. Tal vez tengamos que preguntar varias veces, y tomemos uno o dos caminos errados, pero si nos quedáramos sentados esperando, nos perderíamos la aventura. Como lo hizo con Abraham (Génesis 12:1-3), Dios no te da un mapa,  te da una promesa. Te muestra tu destino, no cada reto que encontrarás. Pero mientras la “estrella” sea tu norte, llegarás.

 

Los Reyes Magos…

Sabían que se llega mejor (y más rápido) con compañía.

Podríamos estar debatiendo y adivinando cuántos eran los sabios que fueron a ver al niño Jesús, y tal vez nunca llegaríamos a un acuerdo. Los relatos bíblicos no dicen el número exacto. Tal vez fueron dos, o tres, o diez, pero el punto es que no fue uno solo. En nuestros viajes, necesitamos apoyo. Necesitamos a la amiga que nos recuerda qué es lo verdaderamente importante. Necesitamos al amigo que nos hace regresar al camino si nos distraemos. Necesitamos a aquél que nos da ánimo cuando estamos cansados y nos queremos rendir.  “Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito.” (Eclesiastés 4:9, NTV) Muchas veces podemos pensar que estamos solos, pero no es así. Aun cuando fuera necesario que andemos el camino a solas, no olvidemos a aquellas personas que están a una llamada de distancia. No tengas miedo ni vergüenza de llamar y decir: “Muy bien, recuérdame ahora por qué fue que decidí salir de viaje, porque en este momento, lo único que quiero es volver.”

 

Los Reyes Magos…

Se establecieron una meta clara y sencilla.

Los magos le dijeron al rey Herodes su misión: “Queremos adorar al niño rey que ha nacido”. Adorarlo. Eso era todo. Había regalos envueltos, pero su meta era sencilla, era una: Adorarlo. A simple vista, no parece una meta enorme. No salieron a transformar el mundo, ni a llevar un mensaje radical. Viajaron largas distancias para postrarse, adorar a un bebé y regresar a sus casas. Nuestras metas no tienen que parecer enormes tampoco. No todos inventaremos la cura del cáncer, pero cualquiera de nosotros puede llevar una palabra de consuelo, ser el mejor en su campo de trabajo, o simplemente adorar al Rey. Lo importante es que tu meta esté clara y bien establecida, para que nada pueda distraerte de su cumplimiento.

 

Los Reyes Magos

Estaban abiertos a soñar.

Estaban siendo dirigidos a adorar a un bebé, guiados por una estrella; ¿por qué no creer que Dios les hablaba en sueños también? Luego de su encuentro con el perverso rey Herodes, que tenía el objetivo de matar al niño que amenazaba su reinado, los magos tuvieron un sueño. Era una advertencia para que no regresaran a Herodes a notificarle dónde estaba el niño, como él les había pedido. El error más grande de los sabios de oriente hubiera sido no creer en los sueños, o pensar que no provenían de Dios. Sin embargo, era obvio que sí eran divinos, así que obedecieron. Si te encuentras en la presencia de Dios, adorando a Dios, ¿de quién crees que van a provenir tus sueños? Abre tu mente y tu corazón a los sueños que habitan en ti. En el camino de regreso a casa, cuando los sabios ya no tenían una estrella para seguir, Dios le mostró el camino por medio de sus sueños.

 

Nunca dejes de creer en tus sueños. Te deseo que tu viaje esté lleno de señales, aventuras y regalos.

No apartes tu mirada de la estrella.

Feliz Día de Reyes.

 

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  1. […] todos los días, no viviré nunca más con ella, ni buscaré regalos escondidos en el clóset, ni esperaré con emoción a los Reyes Magos, ni imaginaré que seré un superhéroe cuando sea grande, ni recibiré un helado por mis buenas […]

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