Se acabó Sanando con creatividad

Sucede todos los lunes. Me siento en la mañana frente a mi computadora. Trato de respirar profundo para no entrar en pánico y perder el control.

Nunca lo logro.

Credit: FreeImages.com / Chris Cummings

Credit: FreeImages.com / Chris Cummings

La respiración se va haciendo más acelerada, mis pensamientos más oscuros y mi confianza va menguando.

Me quedo en blanco.

En poco tiempo, estoy completamente seguro de que nunca más seré capaz de escribir. Comienzo a creer que me he quedado sin ideas, que nunca tuve ningún talento en la escritura, que ya dije todo lo que tenía que decir.

Quiero escribir una nueva publicación, pero no puedo. No sale nada. La última frase que pienso, y que digo en voz alta, siempre es la misma. Lleno de miedo a lo desconocido, reconozco:

Se acabó Sanando con creatividad.

Comenzar una tarea no es algo fácil.

Dar ese primer paso es complicado, atemorizante. Cuando quiero empezar a escribir, nunca sale nada, y cuando sale algo, no es bueno. No sé por qué me sorprende, porque me sucede igual con todo.

Cuando quiero comenzar a orar y leer la Biblia, siento sueño, aburrimiento, desesperación y la certeza de que hay mil cosas que debería hacer, por lo que nunca lograré concentrarme en orar.

Cuando quiero comenzar una tarea de limpieza, pintura o reparación en la casa, siento ganas de escapar. Estoy convencido de que ningún ser humano podría completar una tarea tan ardua.

Cuando quiero comenzar mi rutina de ejercicio, me da hambre, luego malestar estomacal, entonces sueño, calambre, fatiga, y la certeza de que si hago una sola sentadilla vomitaré, lloraré, el dolor será insoportable y acabaré hospitalizado.

Siempre es la misma sensación cuando debo comenzar una tarea: la seguridad de que es muy difícil para mí, que no lo lograré jamás.

Entonces, comienzo.

Lo interesante del caso es que, una vez comienzo, cuando decido echar el miedo y la ansiedad a un lado, me doy cuenta de que sí es posible. Y al terminar, puedo sentir la satisfacción y la admiración de un trabajo bien hecho.

Después de todo, el tiempo de oración resulta más productivo, fácil y (¡sorpresa!) incluso emocionante y divertido de lo que jamás pensé.

Después de todo, lleno de orgullo, puedo mirar la marquesina pintada y darme cuenta de que sí era posible.

Después de todo, sobrevivo mi rutina de ejercicio, cansado, pero no vomitado y tampoco hospitalizado.

Después de todo, comienzo a escribir, torpemente, inseguro, insatisfecho, pero según va pasando el tiempo y mis dedos van golpeando el teclado, al final, sale algo que vale la pena publicar.

No sé por qué lo olvido con tanta facilidad.

El primer paso puede ser difícil, casi imposible. La tarea ante ti puede parecer algo que nunca podrás lograr. Sin embargo, es mentira. Es lo que yo llamo la “trampa del comienzo”. Nuestro cuerpo y nuestra mente (y tal vez fuerzas espirituales opositoras) luchan contra lo que tenemos que hacer para sabotearnos. Todo parece más grande, más alto y más duro de lo que verdaderamente es, y nosotros, parecemos más pequeños, más incapaces y más insignificantes de lo que somos.

Créeme, luego de que comiences, luego del primer paso, todo será más fácil. Y lo podrás lograr.

Creo que imprimiré esta publicación y la pondré frente a mi computadora. Sé que el próximo día que quiera escribir, volveré a sentirme vacío e incapaz y diré una vez más:

Se acabó Sanando con creatividad.

Entonces, podré mirar este escrito. Recordaré que lo escribí una mañana en que estaba seguro de que no podría escribir nunca más. Recordaré que comenzar siempre es difícil. Y recordaré sobre todo que, luego de comenzar, no hay nadie que me pueda detener.

No dejes que nada ni nadie te detenga. Lo que te has propuesto, lo lograrás.

Solo debes comenzar.

Comments

  1. heysha hernandez says:

    🙂 muy bien,asi se hace X)

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