Cómo seguir adelante después de un gran dolor

Si estás viviendo un momento difícil, quiero que sepas que es posible seguir adelante después de un gran dolor. Déjame contarte cómo.

Credit: FreeImages.com / Tulay Palaz

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Cuando Abuela murió, pensé que se había llevado con ella mi capacidad de escribir. Estaba convencido de que nunca más podría hacerlo.

Luego de su partida, todos los días me sentaba frente a mi computadora intentando que salieran de mí algunas palabras coherentes. Lo único que podía hacer era llorar, gruñir y sentir un profundo vacío. No podía producir nada.

Era una situación complicada.

Lo que aparecía en Mi página web, Sanando con creatividad, había sido escrito antes de la partida de Abuela.

Hoy, vuelvo a escribir, siete días después de la muerte de Abuela. Es un momento sumamente emocional para mí. Escribo llorando, pero estoy escribiendo, y esto es un gran paso.

El proceso difícil

Estos últimos siete días anduve un camino oscuro y doloroso, un proceso que tienes que vivir para poder entender: es el camino desde el dolor más intenso hasta el momento en que comienza la sanidad.

Luego de siete días de llanto y pesadez, puedo decir que hoy empezó mi sanidad.

El proceso de sanidad solo está comenzando, queda un largo camino por recorrer, pero no quiero pasar por alto este momento para darte algunos consejos o  estrategias que me ayudaron a mí a seguir adelante después de un gran dolor.

Esto es lo que yo hice para poder comenzar a  sanar y a escribir. Si en algún momento llegas a enfrentar un dolor paralizante, creo que te vendría bien recordar esto.

El camino del dolor a la sanidad

  • No acumules el dolor dentro de ti – A veces, queremos resistir, y pensamos que, si  nos permitimos llorar, si sentimos el dolor, será demasiado para nosotros. No es así. Eres más fuerte de lo que piensas. Para poder encontrar mi sanidad, tuve que primero pasar siete noches sin dormir. Fueron siete noches en las que lloraba hasta quedarme dormido, o me levantaba a media noche a llorar. No me quedé con nada dentro. Lo exterioricé  todo (y lo sigo haciendo), incluso en momentos que podrían parecer inapropiados. Estuviera en mi trabajo, en mi casa o en la calle, en el momento  en que me golpeaba un recuerdo y llegaba el dolor, lo vivía, lo sentía, recordaba, lloraba, y entonces seguía caminando.  Ese es el primer paso: Saca el dolor. No lo reprimas.

 

  • Camina el proceso de la mano de alguien – El camino desde el dolor (la decepción, el rompimiento, la pérdida) hasta la sanidad, es uno que no se puede andar solo. No habría sido capaz de seguir adelante sin los abrazos de mi familia, las lágrimas compartidas, el consuelo de mi esposa. Ella no solo me abrazó y lloró conmigo, sino que cuando le dije que no podía escribir, me dijo que estaba bien, que estaba procesando un dolor, que no me desesperara, que esperara y confiara.  Necesitas a alguien así en tu vida. Necesitas tomar a alguien de la mano para que recorran el camino juntos. Si no tienes esa persona, en lugar de quedarte solo, tal vez sea momento de que salgas a buscarla y desarrolles nuevas relaciones.

 

  • Recurre a tu fortalezaTambién llamo a esa fortaleza el Flotador, lo que hace que en momentos turbulentos puedas mantenerte a flote. Podría ser la meditación, el ejercicio físico, la oración o la lectura. Identifica algo que te dé fuerzas para seguir… y hazlo dos o tres veces más de lo común. Hazlo más veces y con más fuerzas. En mi caso, previo a la muerte de Abuela, oraba y leía la Biblia una vez al día, al momento de levantarme. Cuando comencé a experimentar este dolor, me di cuenta de que ya eso no era suficiente. Así que ahora oro y leo mi Biblia tres veces al día: en la mañana, al medio día y antes de dormir. En momentos de alegría, buscar esa fortaleza o Flotador una vez al día es aceptable, pero cuando viene la crisis y el dolor, necesitas más.

 

  • Ámate – No te olvides de ti y de tu bienestar mientras sufres. Sé que es fácil hacerlo. Los primeros días luego de mi pérdida, alternaba entre no comer nada y comerme todo lo que encontrara. Dos días después, reconocí que no era posible sostenerme de esa manera. Necesitaba amarme. Así que volví a ejercitarme y a comer con mesura. Esto es una necesidad. Puede parecer egoísta o vano, pero destruir tu salud física en momentos en que estás emocionalmente débil, es un grave error, y no ayuda en nada. Ámate en medio del dolor. Haz cosas que te gusten. Descansa. En mi caso, tuve que estar una semana sin escribir nada. Tómate el tiempo que necesites para descansar, fortalecerte, y manifestar amor por ti.

 

  • Acostúmbrate a ser diferente – Luego de un gran dolor, deseamos que las cosas vuelvan a ser como antes. Es un deseo irreal. Las cosas nunca serán como antes. Nunca seré el mismo que era mientras mi abuela vivía. El dolor y la pérdida tienen poder transformador, e incluso te pueden convertir en una mejor persona. Perder a Abuela me transformó en un escritor diferente. Antes, era importante para mí que mis publicaciones  tuvieran títulos llamativos, y que el tema fuera popular. Ahora, soy diferente. Luego del dolor, mi preocupación principal es ser abordar temas importantes para mí, y poder usar mis publicaciones como herramientas para ayudar a sanar a alguien. Soy un escritor diferente. Debes aceptar que las situaciones, los momentos e incluso tus pensamientos y acciones serán diferentes luego de un gran dolor. Y, refiriéndonos al punto anterior, aprende a amar a ese nuevo yo.

 

  • Si no quieres hacerlo, no sigas ninguno de estos consejos ahora mismo – Cada dolor es diferente y se siente diferente. Por esa razón, cada proceso de sanidad será diferente. A alguien le podría parecer que el proceso de sanidad debió haber empezado el mismo día o al día siguiente de la muerte de Abuela. Otros más, podrían pensar que debería estar todavía metido en mi cama llorando, en lugar de hablar de sanidad. Está bien. Somos diferentes. Tú dolor es diferente. Tu sanidad es diferente. No dejes que nadie te diga cuándo es el momento de dar el próximo paso. Eso lo sabes solo tú. Si todavía no estás preparado para tomar de la mano a alguien, si aún no tienes fuerzas para amarte y cuidarte, si en estos momentos no puedes encontrar paz en tu nuevo yo y en tu nueva situación… está bien. Tu proceso puede ser diferente. Tómate tu tiempo. No lo hagas ahora mismo, pero en algún momento, debes comenzar a sanar.

 

La mayor lección

Había pensado que Abuela se llevó mi capacidad de escribir, pero no fue así. Sí se llevó un pedazo de mí, una clase de amor que nunca le podré dar a nadie más. Pero dejó tantas cosas más conmigo. Me dejó hermosos recuerdos, me dejó valiosas lecciones, me dejó un legado. Y la más valiosa de todas las lecciones que me dejó fue la importancia de seguir caminando y no rendirme nunca.

Por eso, he vuelto a escribir, y seguiré haciéndolo.

Abuela Isa

Abuela Isa

¡Gracias por todo, Abuela Isa!

Todavía estoy llorando, pero ya estoy sanando.

Ahora, aunque sin ti, debo seguir caminando hacia adelante, pero te amaré hasta siempre, y todavía más.

Tu primer nieto, el único macho,

Hommy

 

La historia continúa…

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Comments

  1. Wow! Totalmente de acuerdo contigo. Funciona; yo misma lo he vivido. Te bendigo hijo. Que Dios haga prosperar todo lo que hagas para El y todo los que necesitamos sanar. ?

    • Felix Hommy González says:

      Amén. Muchas gracias por esas palabras. Sí funciona. El proceso de sanidad puede ser largo o difícil, pero vale la pena caminarlo. ¡Bendiciones!

  2. Heysha Hernandez says:

    quiero llorar,esto esta muy bonito,yo tuve q pasar por lo mismo hace unos añitos,la extraño,pero se que esta mejor y que desde alla arriba nos ve y nos cuida siempre,gracias por compartir un tema como este,Gracias

    • Félix Hommy González says:

      Gracias a ti por tus palabras y compartir tu experiencia. Es un momento muy duro cuando perdemos a alguien que amamos, pero no importa cuanto tiempo tome, la sanidad siempre llega. Y aunque seguimos extrañando a esas personas, nos quedemos con los buenos recuerdos.

      • heysha hernandez says:

        si,gracias,por lo menos fueron grandes personas y nos dieron lo mejor que pudieron y nos amaron y eso siempre se queda con nosotros,en nuestros corazones y nos ayuda a seguir hacia adelante de alguna manera

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